Rutina. Cuando alguien menciona esa palabra a todos se le dibuja una imagen triste y cansada en sus caras.
Y es que volver a lo habitual, a lo de siempre y cotidiano nos hace monótonos y aburridos. Nuestro entorno vuelve a ser esas cuatro paredes, que bien en algunos casos se trata del trabajo o del colegio, que más da. La índole del asunto es que es un tostón y san se acabó.
Pero, mirémoslo ahora desde el punto de vista de la nostalgia. Todo el mundo echa de menos aquello que tenía y que, de un momento a otro, dejó de poseer. Personas, objetos, momentos e incluso gestos que, por algún motivo, dejan de acompañarnos en nuestro camino.
Bien, pues la rutina ejerce uno de estos papeles. Todo lo que hacemos cada día en el trabajo o en el colegio, señoras y señores, dejamos de hacerlo cuando llega el verano y las vacaciones, y es motivo de entender que poco a poco las añoremos.
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| Summer ends. |
Desde mi punto de vista, que carece prácticamente de importancia, hago una llamada a las conciencias del mundo para advertir que si el destino está planteado de esa manera es por algo y que si nos cambiasen los planes, como quieren muchos, acabaríamos igual de hartos que al principio. Disfrutemos del verano, que es largo, y vivamos la rutina como podamos.



